
Estados Unidos anunció que permitirá la reapertura de las importaciones de ganado vivo procedente de México, tras permanecer suspendidas por más de un año debido a la detección del gusano barrenador, un parásito que afecta gravemente al ganado. La Secretaría de Agricultura estadounidense planea reactivar este comercio en un plazo aproximado de 30 días mediante el puerto de entrada en Douglas, Arizona, con planes de habilitar otros puntos en Nuevo México posteriormente.
Este movimiento forma parte de una estrategia para aliviar los elevados precios de la carne de res que afecta al mercado estadounidense, especialmente en un contexto donde la administración ha buscado contener la inflación alimentaria antes de próximas elecciones. El intercambio comercial, que antes de la suspensión alcanzaba cerca de un millón de cabezas por año, se considera clave para mitigar la histórica escasez de ganado que registra Estados Unidos, manteniendo inventarios bajos que no se habían visto en varias décadas.
El brote del gusano barrenador se detectó a principios de junio en Texas, marcando el primer caso en aproximadamente 50 años, aunque su propagación ha estado controlada geográficamente. Mientras tanto, la interrupción del comercio ha impactado negativamente a los productores mexicanos al reducir sus ingresos, y también ha aumentado los costos para las plantas procesadoras y corrales de engorde en Estados Unidos.
Según informes, actualmente hay 42 casos confirmados del parásito en territorio estadounidense, con solo 10 activos, lo que ha favorecido la decisión de reabrir la frontera para el comercio ganadero. Esta medida también beneficiará a la cadena de procesamiento de carne estadounidense, que enfrenta desafíos por el alto costo del ganado escaso en el mercado.



































































































