
El gobierno de Estados Unidos ha implementado aranceles del 50% a ciertos productos importados desde Canadá como parte de una estrategia para promover una negociación más favorable en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, aclaró que esta medida no busca romper la relación con Canadá, sino incentivar cambios en sectores clave afectados por restricciones comerciales que, según él, Canadá mantiene desde hace más de un año sin resolver.
Greer señaló que estas limitantes incluyen desde el acceso a productos lácteos estadounidenses hasta el comercio de bebidas alcohólicas y las reglas para exportaciones de vehículos, destacando que Canadá otorga un trato más favorable a otros socios en estos rubros mientras impone barreras a EE. UU. Recalcó que la respuesta estadounidense es limitada y dirigida, prefiriendo aranceles específicos en lugar de prohibiciones o cuotas.
El funcionario recordó que las disputas comerciales entre Estados Unidos y Canadá tienen una larga historia, abordando conflictos en madera, granos, carne de cerdo y lácteos. Destacó que la relación, aunque conflictiva, continúa activa con diálogos en marcha, y afirmó que el primer ministro canadiense Mark Carney ha adoptado una posición firme pero moderada.
Finalmente, Greer señaló que la política arancelaria forma parte de la estrategia negociadora de la administración Trump, cuyo objetivo es reducir el déficit comercial, fortalecer la manufactura nacional y aumentar el contenido regional en América del Norte. Insistió en que esta presión busca resultados que permitan la reconfiguración de las cadenas de suministro favorables para los trabajadores y empresas estadounidenses, y que la revisión del T-MEC será orientada a estos fines, sin pretender una ruptura definitiva con Canadá.



































































































