
Recuperar un vehículo del corralón no siempre significa que regresó en las mismas condiciones. En la Ciudad de México, es común que algunos automovilistas descubran daños como rayones, golpes, piezas faltantes o la ausencia de objetos personales una vez que recogen su coche. Ante estas situaciones, el Reglamento de Tránsito local establece claras responsabilidades para la autoridad encargada del depósito vehicular y brinda mecanismos para presentar reclamaciones.
El primer paso recomendado es reportar cualquier daño directamente con el encargado del corralón antes de retirar el automóvil, asegurándose de que la queja quede debidamente registrada. Posteriormente, el artículo 69 del Reglamento permite a los propietarios presentar un recurso de inconformidad ante la autoridad administrativa competente o, en caso necesario, impugnar el daño ante el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México.
Para fortalecer la reclamación, es fundamental conservar documentos como el inventario de remisión, la boleta de sanción, fotografías y videos que muestren el estado del vehículo, así como comprobantes de propiedad y cotizaciones para la reparación. También es útil mantener registros relacionados con la remisión para demostrar el periodo en custodia.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana, responsable de aplicar el Reglamento y custodiar los vehículos, está obligada a sellar el automóvil antes del arrastre para garantizar la integridad y resguardo de los bienes en su interior. Por tanto, es responsable por cualquier daño ocurrido durante ese lapso. Si además hay indicios de robo, manipulación de sellos o conductas irregulares del personal, es posible presentar denuncias ante diversas instancias como el Ministerio Público o la Secretaría de la Contraloría General de la Ciudad de México. Estas denuncias son independientes del proceso para reclamar indemnización por daños materiales.



































































































