
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha basado gran parte de su discurso en la defensa de la soberanía nacional frente a presiones externas, especialmente en su relación con Estados Unidos. Este enfoque ha sido central en negociaciones como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y en la respuesta a recientes acusaciones contra funcionarios por supuestos vínculos con el crimen organizado.
Sin embargo, este discurso comienza a mostrar signos de agotamiento. Esto no implica que las presiones externas hayan disminuido, sino que las constantes revelaciones sobre supuestas conexiones de altos funcionarios mexicanos con grupos criminales están erosionando la credibilidad institucional. Así, las tensiones con Estados Unidos, que tradicionalmente se atribuían a su política de intervención, ahora también desafían la confianza hacia las instituciones mexicanas.
Durante una conferencia reciente, la presidenta cambió su tono sobre la naturaleza de la presión estadounidense, atribuyendo esta no a un único actor, sino a sectores específicos del gobierno de Estados Unidos, como el Departamento de Justicia. En paralelo, los procesos judiciales en ese país, como la comparecencia de Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Rocha Moya, ante cortes federales, refuerzan estas preocupaciones al presentar evidencia sólida.
Los señalamientos periodísticos apuntan además a un cambio en la estrategia estadounidense que ahora incluye a políticos locales vinculados a actividades delictivas, lo que ha afectado la situación migratoria de gobernadores como Alfonso Durazo y Américo Villarreal. Estas circunstancias agravan la percepción de desconfianza y obligan a reevaluar la estrategia oficial. Con más del 70% de la población mexicana favoreciendo la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, expertos sugieren que es necesario sustituir el discurso de soberanía por otro que refleje compromiso con la rendición de cuentas, el estado de derecho y la lucha contra la impunidad para superar la crisis bilateral e interna.



































































































