
Frente a tensiones internas y riesgos de ruptura con sus aliados, Morena ha fortalecido su estructura de cara a las elecciones intermedias de 2027 con la designación de Citlalli Hernández como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones. Este órgano vital es responsable de la selección de candidaturas y la negociación de alianzas políticas, clave para sostener el proyecto electoral de Morena en un escenario electoral complejo.
El partido deberá conservar la mayoría en la Cámara de Diputados, mantener el control en 12 estados donde tiene gobernadores y ampliar su presencia en territorios dominados por la oposición, incluyendo Chihuahua, Querétaro y Aguascalientes. Un reto adicional será mantener la Ciudad de México como bastión morenista, donde se renovará el Congreso local y las 16 alcaldías, algunas en manos opositoras.
La llegada de Hernández se interpreta como un movimiento estratégico para restablecer acuerdos con aliados como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), con quienes han surgido diferencias recientes por reformas electorales y distribución de candidaturas. Hernández aporta experiencia, ya que fue secretaria general del partido y coordinadora de alianzas en la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum, y llega acompañada por un equipo experimentado integrado por Luisa María Alcalde, Carolina Rangel, Andrés Manuel López Beltrán y Alfonso Durazo.
Expertos subrayan que la función principal de este “dream team” será negociar con aliados y asegurar la unidad necesaria para enfrentar con éxito las elecciones de 2027, donde estarán en juego más de 1,700 cargos públicos. Aunque enfrentan retos significativos, se considera que el partido logrará sostener la alianza nacionalmente para proteger la mayoría legislativa y el avance de la agenda del gobierno actual.



































































































