
En febrero de 2026, las importaciones mexicanas desde Taiwán alcanzaron los 7.5 mil millones de dólares, lo que representa un aumento de 400% comparado con el mismo mes del año anterior. Este notable crecimiento ha sido impulsado por diversos factores estructurales que trascienden un simple aumento en la demanda de bienes finales.
Especialistas señalan que el comercio entre México y países asiáticos está estrechamente ligado a la reconfiguración global de las cadenas de suministro, influenciada además por la situación geopolítica internacional. El presidente de la sección de Asia y Oceanía del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior comentó que gran parte del intercambio comercial forma parte de complejas cadenas productivas, no solo se trata de productos terminados como electrónica o televisores.
Este aumento también responde a la relocalización de procesos productivos y a ajustes operativos motivados por riesgos geopolíticos, como conflictos en regiones estratégicas y disturbios en países fabricantes clave. Estados Unidos ha jugado un papel central al establecer aranceles a economías asiáticas, lo que ha llevado a proveedores como Vietnam a modificar precios y explorar nuevos mercados, favoreciendo en cierta medida a Taiwán.
Además, con la intención de reducir su dependencia económica de China, Estados Unidos impulsa el comercio con aliados en Asia-Pacífico, lo que ha beneficiado indirectamente a México. Sectores como el de semiconductores, donde Taiwán es líder global, muestran una creciente relevancia. Por último, México se posiciona también como un destino atractivo para la inversión asiática debido a su ubicación estratégica, su red de tratados comerciales y su mercado interno significativo.



































































































