
Más de dos meses después del inicio del derrame de petróleo en el Golfo de México, el gobierno mexicano y la empresa estatal Pemex han confirmado que el incidente fue causado por una fuga en las instalaciones en Cantarell, específicamente en la plataforma Abkatún, ubicada en la Sonda de Campeche. La revelación surge tras un análisis detallado de más de 70 imágenes satelitales y diversas simulaciones computarizadas que evidenciaron la presencia y expansión del hidrocarburo desde principios de febrero.
Las investigaciones mostraron que la mancha de petróleo comenzó a detectarse cerca de Abkatún el 4 de febrero, expandiéndose progresivamente hasta alcanzar unos 75 kilómetros el 15 de febrero. A partir del 18 de febrero, la emanación dejó de observarse, aunque para entonces el petróleo ya había alcanzado las costas de Veracruz, Tamaulipas y otras zonas del norte de Veracruz, afectando comunidades locales y negocios vinculados a la pesca. A pesar de que las autoridades aseguran que las zonas costeras se encuentran limpias, persistió la preocupación por daños económicos y potenciales riesgos a la salud.
Víctor Rodríguez Padilla, director de Pemex, explicó que si bien inicialmente hubo resistencia por parte del área operativa para compartir la información y bitácoras relacionadas con el movimiento de embarcaciones y registros de la plataforma Abkatún, tras su solicitud oficial pudo revisar datos no reportados previamente que confirmaron una fuga identificada el 8 de febrero en un oleoducto de 36 pulgadas. La reparación concluyó el 18 de ese mes. Como consecuencia de irregularidades detectadas en el manejo de la emergencia, tres funcionarios responsables fueron separados de sus cargos y el caso fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno para su investigación.
Los esfuerzos de contingencia involucran a la Secretaría de Marina, que ha desplegado un operativo incluyendo la instalación de más de 18,500 metros de barreras de contención en los estados afectados, así como la limpieza constante de 48 playas. Aunque no se reporta una mortandad masiva de especies marinas, se ha atendido a tortugas afectadas por hidrocarburos, con una alta tasa de mortalidad entre ellas. El gobierno continúa monitoreando el ecosistema y realiza evaluaciones para mitigar los impactos causados por este derrame.





































































































