
Morena ha empezado a mover piezas con anticipación para las elecciones del 6 de junio de 2027, en las que se renovarán gobernaturas, diputaciones federales y locales, así como diversas alcaldías y congresos estatales. La presidenta nacional Claudia Sheinbaum ha establecido con firmeza que quienes aspiren a candidaturas deben renunciar previamente a sus cargos públicos para evitar que la gestión se convierta en campaña anticipada, buscando impedir prácticas clientelares utilizadas en el pasado.
La senadora Andrea Chávez fue pionera en acatar esta medida al solicitar licencia para competir por la gubernatura de Chihuahua, un estado que implicará una contienda compleja dada la resistencia dentro de Morena. Otro movimiento significativo fue el relevo de Citlalli Hernández, quien dejó la Secretaría de las Mujeres para asumir la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones del partido, cargo clave para coordinar candidaturas y alianzas con el PT y el Verde.
Aunado a estas gestiones, se prevén próximas salidas de otros funcionarios con aspiraciones políticas, como Rosa Icela Rodríguez, Mario Delgado y Josefina Rodríguez Zamora. La estructura interna del partido también enfrenta retos con figuras como Félix Salgado y Saúl Monreal, quienes tienen complicaciones éticas o políticas relacionadas con reglas de nepotismo.
Aunque Morena domina 12 de las 17 gubernaturas en disputa, la competencia se intensifica con posibles alianzas opuestas entre PAN y Movimiento Ciudadano, así como tensiones con aliados como el Partido Verde. La anticipación en la designación de coordinadores estatales y la prohibición de candidaturas familiares buscan fortalecer la unidad y evitar fracturas internas, evidenciando que el partido está consciente de que la batalla política para 2027 ya comenzó.



































































































