
Estados Unidos estuvo muy próximo a convertirse en exportador neto de petróleo la semana pasada, un hecho sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. El incremento en sus envíos se debió al aumento rápido de la demanda en mercados como Asia y Europa, que buscan alternativas ante las interrupciones en los suministros provenientes de Medio Oriente, afectadas por el conflicto armado que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, y las amenazas al transporte en el estrecho de Ormuz.
La guerra ha provocado la interrupción del paso de aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas a nivel mundial, lo que ha obligado a refinerías en Asia y Europa a adquirir crudo de fuentes alternativas, elevando con ello fuertemente la demanda del petróleo estadounidense, el mayor productor mundial. En este contexto, las exportaciones de Estados Unidos alcanzaron 5.2 millones de barriles diarios, la cifra más alta en los últimos siete meses, mientras que las importaciones netas se redujeron a tan solo 66,000 barriles diarios, un mínimo histórico en los registros desde 2001.
El especialista Janiv Shah comentó que esta situación indica que compradores europeos y asiáticos se están volcando hacia el crudo estadounidense debido a las diferencias regionales en los precios, que hacen viable cubrir los costos de transporte. Entre los principales destinos de estas exportaciones destacan Europa (47%) y Asia (37%), con países como los Países Bajos, Japón, Francia, Alemania y Corea del Sur. Incluso Turquía recibió cargas estadounidenses por primera vez en al menos un año.
El aumento en los precios del petróleo Brent —referencia para el mercado global— sobre el crudo estadounidense West Texas Intermediate ha incrementado el atractivo del crudo de Estados Unidos para las refinerías fuera del país. No obstante, analistas señalan que la capacidad máxima de exportación de Estados Unidos está próxima a alcanzarse, limitada por infraestructura de oleoductos y disponibilidad de buques. Por ello, se espera que las exportaciones se mantengan en torno a 5.2 millones de barriles diarios en abril, acercándose al tope histórico de 5.6 millones registrado el año anterior.



































































































