
El presidente del Parlamento iraní declaró que un acuerdo concluido con Estados Unidos parece aún lejano, pese a la tregua de dos semanas que Irán aceptó a petición de Washington, iniciada el 8 de abril. Esta pausa en el conflicto, según la autoridad iraní, responde únicamente a la solicitud estadounidense, sin que se vislumbre un avance concreto hacia un acuerdo más amplio.
Mientras tanto, un equipo estadounidense liderado por el enviado especial para Irán se prepara para viajar a Pakistán, país que ha actuado como mediador desde el comienzo del conflicto, con el objetivo de continuar las negociaciones. No obstante, la tensión persiste en la región y las partes mantienen posiciones distantes.
En este contexto, el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní ha aclarado que no ha existido propuesta alguna para transferir uranio enriquecido a Estados Unidos, desmintiendo versiones previas sobre movimientos de material nuclear. Por otra parte, Irán ha reforzado su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz, en medio de advertencias y fricciones con Estados Unidos.
Este panorama sugiere que, a pesar de esfuerzos diplomáticos y algunas señales positivas como la tregua, las diferencias fundamentales entre ambos países continúan siendo significativas, complicando la posibilidad de una resolución inmediata.



































































































