
Petróleos Mexicanos (Pemex) admitió su responsabilidad en el derrame de hidrocarburo ocurrido en el Golfo de México cerca de las plataformas petroleras de Abkatún. La fuga, detectada el 6 de febrero en un oleoducto de 36 pulgadas, no fue reportada inicialmente a los altos mandos de la empresa, incluyendo a su director general.
Durante una conferencia de prensa, el titular de Pemex explicó que, tras un sobrevuelo el 6 de febrero, se encontró la presencia de aceite en una zona cercana a la plataforma Pol Alfa y Abkatún Alfa, lo que motivó la instalación inmediata de barreras de contención y el inicio de labores para recuperar el aceite y tratar las aguas contaminadas siguiendo protocolos establecidos.
El directivo señaló que hubo falta de información interna y que tuvo que solicitar formalmente datos satelitales y bitácoras de navegación para reconocer la magnitud de los daños, pues no se le informó sobre la pérdida de integridad mecánica ni sobre los trabajos de reparación en el ducto. Como consecuencia, Pemex presentó denuncias formales ante la Fiscalía General de la República y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, además de separar del cargo a tres funcionarios claves relacionados con la seguridad ambiental, control marino y manejo de derrames.
Por su parte, la Secretaría de Ciencias, Humanidad, Tecnología e Innovación (Secitih) confirmó la existencia del derrame, destacando que del 4 al 17 de febrero se detectaron concentraciones variadas de hidrocarburo en la zona, con manchas que alcanzaron hasta 75 kilómetros de extensión y eventualmente llegaron a las costas de Veracruz y posiblemente Tamaulipas. Toda esta información fue entregada al grupo interinstitucional conformado por Pemex, Profepa, Sener, Asea, Marina y Conapesca para dar seguimiento y tomar medidas con base en las instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum.



































































































