
Petróleos Mexicanos (Pemex) ha reconocido oficialmente, después de dos meses, que una fuga en sus instalaciones cercanas a la plataforma Abkatún en el Golfo de México fue la causa de un reciente derrame de hidrocarburos que ocasionó daños ambientales significativos. Según Víctor Rodríguez, director de Pemex, el incidente fue detectado el 6 de febrero tras un sobrevuelo que confirmó la presencia de aceite alrededor de la plataforma Pol Alfa. Inmediatamente se activaron barreras de contención y se implementaron labores de recuperación y dispersión del hidrocarburo conforme a los protocolos establecidos.
Este derrame no es el único incidente reciente reportado por la empresa estatal. El 13 de abril, Pemex atendió otro derrame de diésel ocurrido en el muelle de la refinería Deer Park, en Texas, derivado de la interacción entre dos embarcaciones privadas durante operaciones de carga. La refinería Deer Park, que tiene capacidad para procesar 340,000 barriles diarios y abastece principalmente al mercado mexicano, fue adquirida en 2022.
Entre 2015 y 2024, el inventario de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) registró 547 sitios contaminados con hidrocarburos en 481 municipios del país, sobre todo en Tabasco y Veracruz. La Sonda de Campeche es una zona que ha sufrido importantes afectaciones ambientales por derrames petroleros, siendo el más grave el ocurrido en 1979 con el pozo Ixtoc-I, que derramó aproximadamente 560 millones de litros de crudo.
Para atender la reciente contingencia, la Secretaría de Marina desplegó desde el inicio 3,365 elementos, junto con diversas embarcaciones, vehículos, aeronaves y drones, además de instalar más de 5,000 metros de barreras de contención. La estrategia contempla vigilancia marítima y aérea total en la zona afectada para mitigar el impacto ambiental y proteger las costas del Golfo de México.



































































































