
La fuga de hidrocarburos ocurrida en el Golfo de México a principios de febrero fue resultado de una fisura en un oleoducto de 36 pulgadas perteneciente al activo Abkatún-Pol-Chuc de Pemex. Esta situación fue inicialmente encubierta por personal operativo, lo que llevó a la destitución de tres funcionarios de la petrolera, informó Víctor Rodríguez Padilla, director general de Pemex.
La investigación se sustentó en el análisis de ocho bitácoras de embarcaciones que actuaron en la zona afectada. Al principio, estas bitácoras no fueron proporcionadas voluntariamente y el director tuvo que solicitarlas de manera oficial. “Analicé personalmente las bitácoras de ocho barcos y encontré información que no me había sido reportada”, explicó Rodríguez Padilla. Los datos recabados fueron entregados a la Fiscalía General de la República y a órganos internos de control para las acciones legales correspondientes.
Entre los funcionarios cesados figuran el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental, el coordinador de control marino y el responsable de derrames. Sus identidades se mantienen en reserva debido a procesos legales en curso.
El incidente fue detectado el 6 de febrero tras un vuelo de vigilancia que identificó hidrocarburos en el mar cerca de la plataforma afectada. A pesar de la rápida instalación de barreras de contención, la complejidad de la red de ductos y condiciones climáticas dificultaron la localización exacta del daño, la cual fue confirmada por buzos el 8 de febrero. Las reparaciones concluyeron diez días después.
Rodríguez Padilla denunció irregularidades en el manejo de la información: no se informó oportunamente ni a los mandos superiores sobre pérdidas de integridad mecánica ni reparaciones del oleoducto. Incluso, la fuga fue negada reiteradamente por áreas operativas a pesar de la llegada de manchas de petróleo a las costas del Golfo de México. Se detectó también el ocultamiento de aproximadamente 350 metros cúbicos de agua oleosa recuperada.
Otra crítica que hizo fue sobre la lentitud para cerrar la válvula principal del ducto, que ocurrió hasta el 14 de febrero, ocho días después de iniciada la fuga, lo que agravó el daño ambiental. Desde el inicio del incidente, Pemex solicitó modelar la dispersión del hidrocarburo para anticipar el impacto en las costas. Aunque el oleoducto de Abkatún-Pol-Chuc fue identificado como una fuente principal, se investigan otras posibles fugas.
La empresa reiteró su compromiso con la transparencia y colaboración con las autoridades para la correcta operación de sus instalaciones y el manejo ambiental responsable.



































































































