
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México anunció la eliminación del subsidio fiscal para la gasolina premium, utilizada principalmente en vehículos de lujo y deportivos, reduciendo este apoyo de un 28% a cero por litro en el periodo del 6 de mayo al 12 de junio de 2026. Sin embargo, el subsidio para la gasolina regular, comúnmente usada por la mayoría de los automóviles en el país, se redujo de 17% a 13%, equivalente a una subvención de 0.9 pesos por litro. En cuanto al diésel, fundamental para el transporte de pasajeros, mercancías y maquinaria pesada, el estímulo fiscal disminuyó de 46% a 40%, lo que representa un descuento de 2.9 pesos por litro.
Estos subsidios se aplican a través de una deducción en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que grava cada litro de combustible comercializado en México. La presidenta Claudia Sheinbaum acordó de manera voluntaria con los empresarios gasolineros mantener los precios para la gasolina regular y el diésel en 24 y 27 pesos por litro respectivamente, aunque este último sector ha rechazado el convenio argumentando que los precios sugeridos por el gobierno generan pérdidas para las estaciones de servicio.
La medida busca mitigar el impacto inflacionario para los consumidores mexicanos frente a la incertidumbre global generada por conflictos internacionales que han elevado el precio del petróleo alrededor de los 100 dólares por barril. Además, las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán avanzan lentamente, mientras continúan los enfrentamientos en la región y en otros lugares como Líbano.
Este ajuste en los subsidios refleja la dinámica del mercado energético mundial y el esfuerzo gubernamental por mantener cierta estabilidad en los precios de los combustibles básicos para la economía nacional, pese al retiro del respaldo en combustibles de mayor consumo en segmentos de lujo.



































































































