
Ante los conflictos internos y las tensiones con sus aliados políticos, Morena ha decidido fortalecer su estructura electoral con la designación de Citlalli Hernández como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones. Esta comisión es crucial para definir candidaturas y establecer alianzas rumbo a los comicios intermedios de 2027. El partido enfrenta el desafío de mantener la mayoría en la Cámara de Diputados, revalidar gobiernos en 12 estados y avanzar en territorios tradicionalmente liderados por la oposición.
Entre las prioridades de Morena se encuentra conservar entidades como Sonora, Baja California, Colima y Guerrero, así como aumentar su influencia en San Luis Potosí, donde el Partido Verde apoya a una candidata que no cumple con los criterios de Morena, lo que genera tensiones. Además, aspira a crecer en regiones bajo control del PAN, incluyendo Chihuahua y Querétaro, sin perder el dominio en la Ciudad de México, que renovará su Congreso local y 16 alcaldías.
La llegada de Citlalli Hernández, quien previamente fue Secretaria General de Morena, se interpreta como una maniobra para reordenar los procesos internos y negociar las candidaturas, especialmente ante las discrepancias por la norma contra el nepotismo dentro del partido. Hernández tendrá la tarea de consolidar las relaciones con partidos aliados como el PT y el PVEM, que han expresado desacuerdos con algunas reformas propuestas por la administración actual.
La Comisión Nacional de Elecciones, integrada también por figuras como Luisa María Alcalde y Alfonso Durazo, tendrá la responsabilidad de elegir candidatos para las 17 gubernaturas y las diputaciones federales en juego, así como de mediar las negociaciones con aliados estratégicos. Este ‘dream team’ en Morena busca evitar rupturas y asegurar la unidad de cara a un proceso electoral complejo y altamente competitivo.



































































































