
La delegación de Irak vivió momentos de tensión al arribar a Estados Unidos para la fase final de preparación hacia el Mundial 2026. Entre los incidentes más destacados, el delantero Aymen Hussein fue sometido a un interrogatorio que se prolongó por casi siete horas en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago. Durante este proceso, las autoridades migratorias revisaron a detalle su teléfono móvil y realizaron múltiples entrevistas antes de permitir su ingreso al país.
Por otro lado, Talal Salah, fotógrafo oficial del equipo iraquí, enfrentó una situación aún más complicada. Luego de permanecer bajo revisión migratoria por más de diez horas, le fue denegado el acceso a Estados Unidos, impidiéndole incorporarse a la concentración del seleccionado.
Estos sucesos se producen semanas después de que se rumorara acerca de posibles dificultades en la obtención de visas para miembros de la selección iraquí, rumores que fueron negados por autoridades estadounidenses y la Federación Iraquí de Fútbol. El equipo dirigido por Graham Arnold buscará dejar huella en su primera aparición en una Copa del Mundo desde México 1986, enfrentando a potencias como Francia, Senegal y Noruega en uno de los grupos más complicados del torneo.
La situación refleja las complejidades migratorias que pueden afectar incluso a delegaciones deportivas en eventos internacionales, generando incertidumbre y retrasos durante etapas cruciales de preparación para una competencia de alto nivel como es el Mundial de Fútbol.



































































































