
Un brote reciente del gusano barrenador, una mosca parásita cuyas larvas infectan tejidos sanos de animales de sangre caliente, ha dejado ya 12 casos confirmados en Estados Unidos. El primer caso se detectó en mayo en un ternero de tres semanas en La Pryor, Texas, muy cerca de la frontera con México, y desde entonces se han reportado más infecciones en varias especies, incluyendo ganado vacuno, cabras, ovejas y perros.
Los casos se distribuyen en siete condados de Texas y Nuevo México, afectando a cuatro tipos diferentes de animales. Autoridades del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) han solicitado a los dueños de animales que estén alerta a signos de infestación por gusano barrenador para prevenir una propagación mayor.
Este parásito puede causar graves daños económicos y sanitarios al ganado, ya que las larvas se alimentan de carne viva, originando la muerte prematura de terneros, pérdida de peso en animales adultos y limitando la capacidad de comercialización del ganado afectado. La situación es preocupante debido a que el rebaño bovino nacional se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, y expertos advierten que un brote amplio podría incrementar los costos en tratamientos y prevención, además de elevar los precios de la carne, que han aumentado aproximadamente 75% desde diciembre de 2020.
El regreso del gusano barrenador coincide con recortes en los programas gubernamentales de vigilancia y control que habían mantenido al parásito erradicado durante décadas. El comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, advirtió que “esto debería hacer saltar las alarmas en todo el país”. Para mitigar la situación, el USDA y autoridades estatales han impuesto cuarentenas, limitaciones al movimiento del ganado y mantienen vigilancia intensiva con el objetivo de contener el brote y detener su avance.



































































































