
Aunque China no participa directamente con jugadores en el Mundial de fútbol 2026, su presencia se hace notar a través del aporte tecnológico, industrial y comercial en el evento que se realiza en Estados Unidos, Canadá y México. Desde la ciudad de Yiwu, epicentro global para la fabricación de productos deportivos y merchandising, hasta las innovaciones tecnológicas desplegadas en el torneo, el país asiático juega un rol importante fuera del campo.
Yiwu, conocida por concentrar cerca del 70% del mercado mundial relacionado con el Mundial, reportó en 2025 un crecimiento del 20.3% en exportaciones de artículos deportivos, sumando más de 1,600 millones de dólares. En lo que va de 2026, el incremento en ventas al exterior supera el 38%, con un enfoque especial en los tres países sede, destino que representó un aumento del 21.3% en envíos.
Más allá de la fabricación, compañías chinas figuran en áreas clave de la tecnología para el Mundial. Hisense, patrocinador de la FIFA desde 2017, suministra las pantallas usadas en el sistema de asistencia arbitral por video (VAR), mientras que Lenovo, socio tecnológico oficial desde 2024, aporta servidores y soluciones basadas en inteligencia artificial que optimizan la organización del torneo y la interacción con los seguidores.
Este impacto refleja una transformación en la industria china, que va más allá del bajo costo para centrarse en licencias, marcas propias y servicios tecnológicos. La distribución del Mundial en tres países ha requerido adaptar estrategias logísticas y comerciales que cumplen regulaciones específicas y preferencias de cada región, con rutas rápidas y manejo eficiente de inventarios. Así, aunque el equipo chino no juega en el torneo desde 2002, su industria ya tiene un papel creciente en el negocio global de este espectáculo deportivo.



































































































