
Los mercados estadounidenses iniciaron la jornada del jueves con un panorama favorable, impulsados principalmente por resultados positivos en el sector tecnológico. El Dow Jones subió 0.52%, el S&P 500 ganó 0.48% y el Nasdaq aumentó 0.76% en las primeras transacciones, destacando la confianza de los inversionistas ante reportes trimestrales más alentadores de lo esperado.
Sin embargo, esta buena racha se encuentra atenuada frente a un contexto macroeconómico mixto y geopolítico incierto. En Wall Street, compañías como Alphabet sobresalieron con un alza superior al 6%, mientras que Meta experimentó una caída cercana al 10%. Otros sectores defensivos e industriales como Amazon, Eli Lilly, Merck y Caterpillar también contribuyeron a la mejora general del mercado.
En México, la Bolsa Mexicana de Valores inició con un avance del 0.42%, apoyada por empresas como Bimbo, Peñoles y Volaris, que registraron incrementos notables. Por otro lado, hubo retrocesos en emisoras líderes como Becle, Walmex y Televisa, que limitaron el avance general.
En el ámbito energético, el mercado del petróleo mostró una fuerte volatilidad. El Brent alcanzó un máximo de cuatro años por encima de 126 dólares por barril, para luego ajustar su precio alrededor de 113 dólares. El West Texas Intermediate también descendió hasta los 104 dólares. Este comportamiento responde en parte al próximo vencimiento del contrato de futuros de junio, así como a las tensiones persistentes en Medio Oriente, donde una posible escalada del conflicto amenaza con interrumpir la oferta global de crudo. En México, la mezcla se cotizó en 107.52 dólares por barril.
Por su parte, el indicador económico más reciente en México revela una contracción del Producto Interno Bruto del 0.8% durante el primer trimestre de 2026, superando las expectativas negativas y reflejando un debilitamiento económico. En contraste, en Estados Unidos el PIB aumentó un 2.0% trimestral, aunque por debajo del consenso, y la inflación PCE se aceleró hasta 3.5% anual, reforzando una actitud prudente respecto a futuras decisiones de política monetaria.
Finalmente, el peso mexicano mostró cierta fortaleza frente al dólar, apreciándose ligeramente hasta 17.53 unidades por divisa estadounidense, apoyado en la depreciación global del dólar y las expectativas de política internacional.
Este panorama subraya las complejidades que enfrentan los mercados globales, balanceando optimismo inducido por cifras corporativas contra riesgos geopolíticos y económicos persistentes.


































































































