
La comercialización de motocicletas en México se proyecta alcanzar un récord histórico de 2.2 millones de unidades para el año 2026, consolidándose como una tendencia sólida que ha transformado el mercado automotriz nacional. En contraste, la venta de vehículos ligeros se situará alrededor de 1.6 millones de unidades, ampliando la diferencia que se empezó a evidenciar hace unos años.
Este cambio estructural se inició en 2022, año en que las ventas de motos superaron por primera vez a las de autos particulares. Desde entonces, ha ocurrido un crecimiento sostenido que responde a diversos factores económicos y sociales. Según la Asociación Mexicana de Fabricantes e Importadores de Motocicletas, la brecha en costos es crucial, ya que una motocicleta de baja cilindrada puede costar entre 30,000 y 35,000 pesos, mientras que un automóvil económico tiene un precio promedio de unos 250,000 pesos.
Además del precio inicial, el menor gasto en combustible, los costos accesibles de mantenimiento y el ahorro de tiempo frente a congestiones vehiculares, especialmente en zonas urbanas como la Ciudad de México, impulsan la preferencia por las motos. En esta ciudad, considerada la más congestionada del mundo en 2025 por la consultora TomTom, este ahorro resulta esencial.
Actualmente, cerca del 80% de las motocicletas vendidas se destinan a actividades de autoempleo, en especial para plataformas de reparto como Uber Eats y DiDi Food, que han transformado estos vehículos en herramientas fundamentales para generar ingresos. Esta tendencia creció aceleradamente tras la pandemia, que fomentó la digitalización y el consumo a domicilio, elevando las ventas de motos a más de un millón anuales.
Territorialmente, el Estado de México lidera en ventas per cápita, seguido de Guanajuato y Jalisco, con un notable dinamismo desde el Bajío hacia el sur del país, en estados como Oaxaca, Tabasco y Quintana Roo. En el norte, la regularización de vehículos importados ha moderado la penetración de motos, que en cambio encuentran mayor fuerza en regiones del sur donde la adquisición de autos es menos accesible.
El mercado también experimenta un cambio cultural: mientras que hace dos décadas predominaban motos de media y alta cilindrada asociadas al ocio, en la actualidad dominan las unidades de baja cilindrada usadas principalmente para actividades laborales. No obstante, este crecimiento acelerado genera desafíos regulatorios y riesgos en materia de seguridad vial y condiciones laborales, frente a una infraestructura y normativas que aún no se adaptan plenamente a esta nueva realidad.


































































































