
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha decidido retirar la indagatoria contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, que estuvo impulsada por la administración Trump. Esta investigación se originó a raíz de una supuesta sobrevaloración en la renovación de la sede del banco central en Washington, y había provocado un retraso en el proceso de sucesión de la Fed, afectando la candidatura de Kevin Warsh para suceder a Powell.
La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, informó a través de sus redes sociales que ahora será el inspector general de la Reserva Federal quien se encargará de evaluar los posibles sobrecostos vinculados a la renovación. Pirro señaló: “El inspector general tiene la autoridad para exigir cuentas a la Reserva Federal respecto a los contribuyentes estadounidenses. Espero un informe exhaustivo en breve y estoy segura de que el resultado ayudará a resolver, de una vez por todas, las preguntas que llevaron a esta oficina a emitir citaciones judiciales”. Además, advirtió que la investigación penal podría reabrirse si surgen nuevos elementos.
El proceso de sucesión en la Reserva Federal estuvo marcado por la presión política ejercida desde la Casa Blanca. La negativa de Powell a bajar las tasas de interés generó malestar en algunos sectores, incluyendo al expresidente Donald Trump, quien respaldó la investigación inicial contra Powell. El senador Thom Tillis bloqueó la nominación de Warsh hasta que la situación se aclarara, lo que contribuyó a retrasar la confirmación.
Por otro lado, Trump estudia alternativas para continuar presionando a Powell antes de que finalice su mandato el 15 de mayo, aunque no ha definido si la indagatoria se trasladará a otro órgano. La posible continuidad de estas acciones mantiene preocupaciones sobre la independencia de la Reserva Federal, un factor fundamental para la estabilidad económica del país.


































































































