
El gobierno de Perú reafirmó su compromiso de cumplir con las obligaciones derivadas del contrato para la adquisición de 24 aviones de combate F-16, firmado con la empresa estadounidense Lockheed Martin por un valor aproximado de 3.500 millones de dólares. La medida, que se decidió tras la renuncia de dos ministros clave y en medio de presión por parte de Estados Unidos, garantiza el cumplimiento del acuerdo cuya firma había generado controversia política.
El primer ministro Luis Enrique Arroyo indicó que corresponde al presidente mantener y ejecutar las decisiones adoptadas por el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional. Subrayó que el respeto a los compromisos establecidos evita penalizaciones contractuales y protege la reputación internacional del país: “Hemos venido cumpliendo todos los compromisos asumidos conforme al calendario establecido en el acuerdo de compra de los cazas F-16.”
Por su parte, el presidente interino José María Balcázar había expresado cierto rechazo a la compra, posponiendo la ceremonia oficial y señalando que la resolución debía esperar a la toma de posesión del siguiente mandatario. No obstante, el contrato fue firmado la semana pasada por funcionarios del sector defensa, y Balcázar negó haber interferido o actuado de forma inapropiada en el proceso.
El embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, se reunió con el primer ministro Arroyo para abordar este tema luego de las renuncias ministeriales relacionadas. La Embajada confirmó que el acuerdo formal se suscribió el lunes, y se recordó que el pago inicial estaba programado para esta semana. Este paso representa un avance significativo en la modernización de la Fuerza Aérea peruana, en intercambio y de acuerdo con los compromisos asumidos internacionalmente.



































































































