
El robo y contrabando de combustible, conocido comúnmente como huachicol, causó un impacto económico estimado en 123,000 millones de pesos en 2025, afectando tanto a Petróleos Mexicanos (Pemex) como a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Según Francisco Barnés de Castro, socio consultor de Cifra2 Consultores, Pemex tuvo una pérdida de aproximadamente 56,000 millones de pesos relacionados a esta actividad ilícita, mientras que Hacienda dejó de recaudar alrededor de 67,000 millones en impuestos debido a la evasión fiscal que implica.
Durante el 4to Foro Nacional IMEF sobre Energía e Infraestructura, Barnés de Castro destacó que introducir diésel y gasolina de contrabando representa un negocio lucrativo para quienes operan en estas prácticas, pese a que parte del combustible se adquiere en Estados Unidos para evitar el pago de gravámenes como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Los datos muestran además un aumento en el volumen de combustible robado durante 2025, con un alza del 13% en crudo y del 43% en combustibles extraídos de ductos. En este contexto, el robo representa porcentajes significativos: el gas LP sustraído equivale al 23% de la producción, la gasolina al 5%, y el diésel al 10%. Por otro lado, el contrabando alcanzó 31 millones de barriles diarios en gasolina, que equivale al 3.5% del consumo aparente, y 37 millones de barriles diarios en diésel, un 8.5% del consumo total.
Barnés de Castro también advirtió que Pemex enfrenta un momento crítico, dado que su producción de crudo y gas muestra signos de declive, junto con costos operativos crecientes y pérdidas por cada barril procesado. Además, la empresa contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero en el país, lo que la vuelve especialmente vulnerable ante los retos de la transición energética.



































































































