
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, solicitó una investigación profunda para esclarecer presuntas negligencias en el derrame de petróleo protagonizado por Pemex en el Golfo de México. Este incidente, ocurrido en febrero de 2026, involucra una fuga de crudo desde un ducto de la empresa estatal.
Las pesquisas están bajo la responsabilidad de la Fiscalía General de la República, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, así como el órgano de control interno de Pemex. Tres empleados fueron despedidos y están siendo investigados debido a supuestas omisiones y fallas en el manejo del derrame, entre ellos el subdirector de seguridad ambiental, el coordinador de control marino y el líder en derrames.
El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, admitió haber enfrentado resistencia de mandos intermedios para acceder a información clave sobre la fuga cerca de la plataforma Abkatún. Destacó que, mediante documentos y bitácoras, se constató que el personal realizó reparaciones pero no siguió todos los protocolos establecidos. La fecha del derrame se confirmó en febrero, contradiciendo versiones previas que señalaban marzo como inicio del incidente.
En respuesta, Sheinbaum pidió establecer un observatorio científico que permita la vigilancia constante del Golfo de México, utilizando imágenes satelitales para detectar a tiempo cualquier nueva fuga y lograr una respuesta rápida por parte de las autoridades. Este llamado contrasta con los primeros reportes gubernamentales que minimizaban el impacto y atribuían la contaminación en playas de Veracruz y Tabasco a causas naturales o a un buque privado aún no plenamente identificado.



































































































