
Wang Chuan-Fu, fundador de BYD, es un ejemplo notable de superación y visión estratégica en la industria de los vehículos eléctricos. Nacido en 1966 en una familia campesina en la provincia china de Anhui, su trayectoria profesional inició en la investigación científica, especializándose en química metalúrgica y en materiales en el Instituto de Investigación de Metales No Ferrosos de Pekín, donde llegó a ser subdirector.
En 1995, después de adquirir experiencia como gerente en una empresa de baterías, Wang fundó BYD con un préstamo de 400,000 dólares y apenas 20 empleados. Su enfoque inicial estuvo en fabricar baterías recargables para competir contra fabricantes japoneses, logrando en 1997 la producción de baterías de ion-litio para teléfonos móviles, lo que le permitió escalar y consolidar capacidades productivas y tecnológicas.
BYD entró al mercado automotriz a principios de los 2000 al tomar el control de una empresa en dificultades, y se destacó por integrar la fabricación de componentes esenciales, reduciendo la dependencia de proveedores externos. Esta estrategia de integrar verticalmente la producción se convirtió en una ventaja competitiva clave, con la compañía desarrollando incluso microchips y vendiendo componentes a otros fabricantes. Paralelamente, diversificó su oferta, incluyendo autobuses eléctricos y soluciones de almacenamiento de energía.
La apuesta decidida por las tecnologías eléctricas quedó clara en 2022, cuando BYD dejó de fabricar vehículos de gasolina para concentrarse exclusivamente en automóviles eléctricos e híbridos. El respaldo del gobierno chino y la inversión estratégica de Berkshire Hathaway, que adquirió en 2008 cerca del 10% de las acciones de BYD, fueron fundamentales en su crecimiento y validación internacional.
Actualmente, BYD emplea alrededor de 969,000 personas y reporta ingresos superiores a los 108,000 millones de dólares. Wang Chuan-Fu posee aproximadamente el 29% de las acciones, consolidándose como uno de los empresarios más ricos del sector con una fortuna estimada en 25,200 millones de dólares. Su historia revela cómo el dominio tecnológico y la producción interna pueden transformar una pequeña fábrica en un gigante industrial global.



































































































