
En este 2026, el peso mexicano ha experimentado una apreciación cercana al 3.94%, manteniéndose firme pese a la volatilidad provocada por el conflicto en Medio Oriente, que ha fortalecido al dólar como moneda refugio y ha afectado a la mayoría de las divisas emergentes. Este desempeño favorable se explica en buena medida por factores financieros, entre ellos un aumento en las apuestas especulativas a favor del peso, evidenciado por un crecimiento del 2.9% en las posiciones largas según datos de la Commodity Futures Trading Commission. Actualmente, el tipo de cambio se cotiza alrededor de 17.30 pesos por dólar.
Janneth Quiroz, directora de análisis económico en Monex, comenta que el peso ha dejado de ser un reflejo exclusivo de los fundamentos macroeconómicos para transformarse en un activo financiero global que demuestra alta liquidez y capacidad para absorber choques externos. Un soporte clave para esta fortaleza es el diferencial en las tasas de interés que México mantiene frente a economías desarrolladas, lo cual sigue atrayendo flujos de inversión incluso en momentos de tensión geopolítica.
No obstante, Quiroz advierte que esta misma dinámica genera vulnerabilidad, ya que una parte importante de los recursos que sostienen al peso corresponden a flujos de corto plazo que pueden revertirse con rapidez si cambia el apetito por riesgo a nivel mundial. El especialista en inversiones Rolando Rogers resalta que, aunque el dólar ha recuperado su función como refugio debilitando otras monedas emergentes, el peso ha resistido mejor debido a la posición de México en el mercado energético. Rogers señala que México no es un beneficiario neto del alza petrolera por ser exportador de crudo pero consumidor de refinados, lo que modera impactos extremos.
En cuanto a perspectivas, Rogers menciona que la volatilidad futura dependerá de la duración del shock energético y de la política fiscal, especialmente en relación con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles. Quiroz enfatiza que la sostenibilidad de la apreciación del peso está ligada a la continuidad del carry trade; cualquier deterioro global o ajuste en el diferencial de tasas podría desencadenar salidas rápidas de capital y una depreciación abrupta.
El carry trade es una estrategia financiera donde inversionistas toman préstamos en monedas con tasas bajas para invertir en activos con tasas más elevadas, en este caso comprando pesos mexicanos para aprovechar su rendimiento, lo cual apoya la moneda local contra fluctuaciones externas.



































































































