
La industria de robots humanoides está comenzando a captar la atención de los mercados financieros, aunque su impacto económico todavía es limitado y el despliegue comercial se encuentra mayormente en fase piloto. En 2025, se enviaron alrededor de 13,000 unidades globalmente, con un mercado estimado entre 200 y 250 millones de dólares, cifra aún modesta frente a otras categorías tecnológicas.
Los desafíos principales radican en aspectos técnicos, de costo y regulación. Actualmente, los robots humanoides enfrentan dificultades como baja autonomía energética, operando entre una y cuatro horas por carga, y altos precios unitarios que oscilan entre 150,000 y 500,000 dólares. Para que exista una adopción masiva viable, se estima necesaria una reducción de precios hasta entre 20,000 y 50,000 dólares por unidad.
El sector industrial y automotriz lidera el desarrollo y experimentación con estos robots, con fabricantes como BMW, Mercedes-Benz, Hyundai y Tesla participando en pruebas para líneas de producción, logística y ensamblaje. Sin embargo, su contribución actual a la productividad es aún marginal, abarcando tareas complementarias como inspección de calidad y transporte interno.
Según Jonathan LaBerge, estratega de BCA Research, “los robots humanoides son un tema de inversión potencial pero aún no inminente”, dado que existe incertidumbre en aspectos como la duración de batería, regulación y privacidad. A pesar de ello, la inversión global en compañías relacionadas a la denominada “IA física” superó los 41,000 millones de dólares en 2025, reflejando un interés significativo en la transición de inteligencia artificial digital hacia sistemas que interactúan con el mundo real.
La evolución del sector dependerá, en los próximos años, de avances tecnológicos, especialmente en baterías, y de la disminución de costos, además de superar barreras regulatorias. China domina la producción y la instalación, absorbiendo más del 80% del mercado. Desde la perspectiva de inversión, los fondos cotizados (ETF) especializados en robótica y automatización, como BOTZ y ROBO, han ganado relevancia, al igual que los fondos vinculados a materias primas críticas como el litio. Sin embargo, expertos recomiendan un posicionamiento cauteloso, con asignaciones moderadas mientras la tecnología se consolida.



































































































