
México se prepara para recibir su tercer Mundial de fútbol, evento que se disputa por primera vez en tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la edición 2026 enfrentará una compleja realidad social y política que va más allá del deporte. Mientras se invierte en infraestructura y seguridad para el torneo, nueve de cada diez mexicanos no pueden costear los elevados precios de los boletos, que superan los 50,000 pesos, muy por encima del ingreso promedio mensual nacional.
El Mundial ha exacerbado problemas estructurales como el aumento de rentas y desalojos en zonas cercanas a las sedes, además de impulsar obras financiadas con deuda pública, como la remodelación del sistema de metro en la Ciudad de México que no siempre responden a las necesidades prioritarias de movilidad urbana. Especialistas alertan que estas inversiones, aunque generan incomodidades para la población y pequeños comercios locales, buscan sobre todo un impacto económico a corto plazo que no necesariamente beneficiará a la mayoría.
En el plano internacional, la relación entre los tres países anfitriones transita un momento de tensión. Disputas comerciales, diferencias en materia de seguridad y la influencia política de Estados Unidos afectan la cooperación trilateral. Aunque unieron fuerzas en 2017 para presentar la candidatura que finalmente obtuvo el Mundial, la unidad de aquel entonces ha dado paso a desconfianzas que se hacen visibles en la asistencia y las decisiones protocolarias: los presidentes no coincidirán en la inauguración y mantienen posturas públicas divergentes.
Por último, la Ciudad de México enfrenta desafíos para equilibrar las operaciones del torneo con las actividades comerciales cotidianas en las inmediaciones del estadio Azteca. Las restricciones de acceso y fuertes operativos de seguridad complican la llegada de clientes a pequeños negocios, quienes temen no aprovechar la derrama económica anunciada. A pesar de los esfuerzos para mejorar el transporte público, la experiencia mundialista expone las profundas desigualdades y problemáticas que acompañan a uno de los eventos deportivos más esperados del año.



































































































