
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reaccionó con dureza ante una crítica publicada por el New York Times sobre el nuevo proyecto de salón de baile en la Casa Blanca impulsado por el presidente Donald Trump. El análisis del Times señalaba que elementos arquitectónicos destacados, como una gran escalera en el pórtico sur, carecían de función práctica y conducían a espacios sin salida, lo que generó polémica sobre la utilidad del diseño.
En su publicación en la red social X, Leavitt cuestionó a los autores del artículo —que incluía a un arquitecto entre sus escritores— calificándolos como personas sin experiencia práctica en construcción y contrastándolos con Trump y el arquitecto principal, Shalom Baranes, destacando la trayectoria del presidente como constructor de “edificios de primera clase”. Sin embargo, no respondió directamente a las observaciones técnicas hechas sobre la estructura.
El reportaje del Times también enfocó atención en la rapidez con la que la Comisión de Bellas Artes aprobó este proyecto, comparándola con procesos previos mucho más extensos, como la modificación de una valla en los terrenos de la Casa Blanca, que requirió nueve meses de reuniones públicas. Por su parte, la secretaria de prensa reafirmó que el salón de baile será un espacio necesario para la Casa del Pueblo y que su construcción no implicará costos para los contribuyentes, ya que será financiado con recursos privados, con un costo estimado en 400 millones de dólares, cifra que ha crecido desde el anuncio inicial.
El proyecto, anunciado en julio, contempla la demolición del Ala Este de la Casa Blanca, eliminando oficinas y otros espacios para dar paso al nuevo salón. A pesar de la aprobación unánime por parte de la Comisión de Bellas Artes, todavía debe obtener el visto bueno de la Comisión Nacional de Planificación de la Capital, aunque se espera que sea favorable. Una impugnación legal por parte del National Trust for Historic Preservation aún está vigente.
Este enfrentamiento evidenció la tensión entre las críticas arquitectónicas y la defensa política del proyecto emblemático del presidente Trump para la Casa Blanca.




































































































