
Una explosión mortal que ocurrió el viernes por la noche en la mina privada Liushenyu, situada en la región carbonífera de Shanxi en China, ha desencadenado un aumento significativo en los precios futuros del carbón metalúrgico y ha impulsado las acciones de empresas mineras. Este incidente, que dejó al menos 82 fallecidos, ha generado preocupación por posibles interrupciones en el suministro y un refuerzo en las inspecciones de seguridad minera.
El accidente, el más letal desde 2009, provocó un operativo de rescate a gran escala y ha llevado a las autoridades del país a prometer una “investigación rigurosa y exhaustiva” así como la imposición de sanciones estrictas conforme a las leyes vigentes. El presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang encabezaron este compromiso desde el liderazgo central chino.
Como consecuencia, los futuros del carbón en la Bolsa de Dalian experimentaron un aumento de hasta un 8%, impulsando también los contratos de hierro y acero. Empresas mineras de Shanxi, como Shanxi Lu’an Environmental Energy Development y Jinneng Holding Shanxi Coal Industry, vieron subir sus acciones hasta en un 9.2% y 7.4%, respectivamente, reflejando las expectativas de beneficios por precios más elevados.
Este impacto llega en un contexto delicado para el carbón térmico, utilizado en generación eléctrica, debido a las restricciones impuestas por importantes exportadores como Indonesia, la temporada de alta demanda eléctrica por el verano y las recientes interrupciones en el suministro mundial de petróleo y gas provocadas por el conflicto con Irán. La tragedia en la mina de Shanxi probablemente aumentará la vigilancia sobre la industria y afectará los niveles de producción a corto plazo.



































































































