
Un debate global ha surgido después de que científicos anunciaran la retirada del escenario climático conocido como RCP8.5, una de las proyecciones que anticipaba los peores impactos del calentamiento global. Este escenario, ampliamente utilizado durante la última década en informes sobre cambio climático, está siendo relegado no debido a errores, sino porque recientes investigaciones y políticas climáticas lo han vuelto poco probable. A pesar de ello, algunos sectores negacionistas y políticos han celebrado esta noticia como una invalidación del calentamiento global.
El presidente estadounidense Donald Trump festejó en redes sociales que las Naciones Unidas “acaban de admitir que sus propias proyecciones (RCP8.5) ¡estaban equivocadas!”, aunque expertos aclararon que la ONU no fue quien retiró el escenario, sino la comunidad científica que actualiza constantemente los modelos para reflejar la realidad actual. Detlef van Vuuren, especialista en modelización climática de la Universidad de Utrecht, enfatizó que “el RCP8.5 no era incorrecto, sino que se ha vuelto inverosímil” debido a avances tecnológicos y a la adopción global de políticas para mitigar las emisiones.
Este escenario representaba una vía con altas emisiones y un calentamiento dramático del planeta, planteando un escenario de baja probabilidad pero alto impacto. Su eliminación refleja el progreso en la política climática y la transformación tecnológica hacia energías más limpias. Aunque se sustituye por nuevas rutas de concentración que contemplan escenarios más realistas, las investigaciones previas basadas en el RCP8.5 siguen siendo válidas y importantes.
Sin embargo, se advierte que la trayectoria actual de emisiones globales continúa siendo peligrosa, con un calentamiento eventual que podría superar los 2,7°C para finales de siglo, muy por encima del límite acordado en París. Por lo tanto, la relevancia del RCP8.5 original ha disminuido, pero ello no implica que el reto climático haya sido superado. Esta noticia refleja que las políticas aplicadas hasta ahora sí generan impacto, aunque el planeta aún enfrenta riesgos significativos.



































































































