
En julio, BYD Co., fabricante chino de vehículos, comercializó aproximadamente 420,000 unidades, un incremento del 22% respecto al mismo mes del año anterior. Sin embargo, estas cifras de ventas resaltan el desafío de la compañía para alcanzar su meta anual de entregas, estimada entre 5 y 5.5 millones de vehículos.
Tras reportar 1.81 millones de autos vendidos en la primera mitad del año, la empresa necesita una media de cerca de 530,000 unidades mensuales para cumplir su objetivo anual, cifra que supera el volumen registrado en julio. Esta situación se agrava por dificultades iniciales en el año, cuando BYD tuvo que detener temporalmente algunas líneas de producción para implementar mejoras en sus baterías.
El crecimiento sostenido en las exportaciones, que representan alrededor del 43% de las ventas totales y se han fortalecido gracias a la expansión en Sudamérica y Europa, contrasta frente a la moderada demanda en el mercado interno, afectado por una economía que no progresa y una competencia cada vez más intensa.
Además, la estrategia internacional de BYD enfrenta retos en Hungría, donde su planta en Szeged ha sido objeto de investigaciones por alegaciones de abuso laboral y cuestionamientos respecto a beneficios fiscales y apoyo gubernamental otorgados a la empresa. Estos factores han causado demoras en la inauguración de la planta, pasando al último trimestre de 2026, un año más tarde de lo previsto originalmente.



































































































