
Durante el segundo trimestre del año, las empresas manufactureras en Venezuela enfrentaron una severa crisis en el suministro eléctrico, que les hizo perder en promedio 214 horas de trabajo dentro de un total de 488 horas laborales. Este escenario fue revelado por una encuesta realizada por Conindustria, la principal asociación industrial del país.
Además, las compañías reportaron un promedio de 57 interrupciones inesperadas del servicio, cerca de cinco cortes por semana, lo que representa un aumento del 18 % respecto al trimestre anterior. En varias regiones con alta concentración de actividades industriales y petroleras, se reportaron cortes de electricidad no planificados que oscilaron entre 8 y 12 horas diarias.
“Los problemas eléctricos están teniendo un impacto considerable en el sector industrial”, destacó Tito López, presidente de Conindustria, durante la presentación de los hallazgos. Afirmó que el problema persiste debido a la insuficiente inversión y el deficiente mantenimiento del sistema, situación que se ha agravado con las sanciones internacionales.
Pese a estos desafíos, el sector manufacturero mostró señales de recuperación con un crecimiento del 8,1 % en producción durante el primer semestre y una utilización del 51,7 % de la capacidad instalada. Sin embargo, la electricidad sigue siendo uno de los mayores obstáculos para la producción, solo superado por la carga impositiva. En respuesta, algunas empresas han optado por adaptar sus horarios de trabajo para aprovechar la mayor estabilidad del suministro durante la noche.
Las pequeñas empresas sufren aún más debido a estos cortes, y aunque solo un 5 % del sector puede generar su propia electricidad en estas circunstancias, los costos operativos aumentan considerablemente, llegando a los US$2.500 mensuales para mantener generadores a gasóleo.
Los efectos de la crisis eléctrica son más intensos fuera de Caracas, con regiones como Zulia, Andina y Centro-Occidental registrando mucho mayor número de horas sin energía en comparación con la capital.
Esta situación coincide con la percepción de los venezolanos sobre el aumento de los cortes desde los terremotos ocurridos en junio, que han incrementado las horas sin electricidad y acrecentado la precariedad del sistema eléctrico nacional.



































































































