
El mercado tecnológico en Wall Street experimentó una fuerte corrección este martes, con el índice de semiconductores de Filadelfia registrando una caída del 3.7 % durante la apertura. Entre las empresas más afectadas estuvieron Nvidia, que perdió cerca del 2 %, y Meta, que retrocedió alrededor del 3 %, en un contexto donde los inversionistas ajustaron su exposición a compañías vinculadas al auge de la inteligencia artificial.
Los principales índices estadounidenses también reflejaron esta tendencia: el Nasdaq bajó 1.18 %, el S&P 500 retrocedió 0.57 % y el Dow Jones cedió 0.32 %. Dentro del S&P 500, el sector tecnológico fue el más perjudicado, con pérdidas cercanas al 1.5 %, mientras que la energía avanzó aproximadamente 1.4 %, evidenciando una marcada divergencia impulsada por el aumento en los precios del petróleo.
El crudo Brent superó los 90 dólares por barril debido a las tensiones renovadas en Medio Oriente por el estancamiento en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, lo que mantiene el riesgo sobre el estrecho de Ormuz. Esta situación derivó en un alza de los rendimientos de los bonos a largo plazo, con el Treasury estadounidense a 30 años alcanzando un 5.34 %, su nivel más alto desde 2007. Subieron también los rendimientos en deuda europea y japonesa.
Este entorno es particularmente desafiante para el sector tecnológico, cuya valoración depende en gran medida de la inversión futura y el costo del financiamiento, especialmente para las empresas con proyectos en inteligencia artificial que requieren grandes recursos en centros de datos y chips. En contraste, en México la Bolsa Mexicana de Valores mostró resistencia, con el S&P/BMV IPC incrementando 0.31 % y el peso manteniendo su fortaleza frente al dólar. Además, la mezcla mexicana de exportación de petróleo se situó cerca de los 80 dólares por barril, beneficiándose del mismo aumento global del precio del crudo.



































































































