
El gobierno mexicano se encuentra en proceso de diseñar una propuesta para regular el uso de teléfonos celulares en las escuelas, ante la creciente preocupación por la adicción que generan las redes sociales en jóvenes. Se estima que los adolescentes en México pasan un promedio de siete horas y media al día navegando en internet desde sus dispositivos móviles, una realidad que ha levantado alertas sobre el impacto que esto tiene en su salud mental y desarrollo.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la realización de foros regionales para recabar diversas opiniones sobre el tema, con el objetivo de presentar una iniciativa legislativa ante el Congreso en septiembre. También se planean consultas en planteles educativos para establecer medidas claras que regulen el uso de los celulares durante el horario escolar a partir del próximo ciclo.
Expertos coinciden en que si bien limitar el uso de celulares podría ayudar, prohibir completamente su uso puede ocasionar efectos contraproducentes, como un mayor consumo fuera de las escuelas. Cimenna Chao, directora general de Planeación Estratégica e Innovación de la Universidad Iberoamericana, señaló que el entorno digital ya forma parte integral del desarrollo emocional, social y cognitivo de niños y adolescentes, por lo que más que prohibiciones es necesaria una alfabetización digital crítica y una regulación cuidadosa que considere las etapas de desarrollo de los menores.
Por otra parte, especialistas como el psicólogo Jonathan Haidt proponen aumentar a 16 años la edad mínima para acceder a redes sociales y abogan por considerar este fenómeno como un asunto de salud pública. Además, expertos en seguridad digital alertan que la manera en que las plataformas están diseñadas favorece el uso compulsivo y la exposición a contenidos riesgosos, por lo que urge también una regulación que obligue a modificar estas dinámicas. En suma, las organizaciones que participan en el debate coinciden en que una política digital integral debe combinar límites de uso, educación, corresponsabilidad familiar y transparencia en el funcionamiento de las redes sociales.



































































































