
La gasolina en México se posiciona como una de las más costosas en comparación con otras naciones con presencia significativa en la producción petrolera. Durante los primeros diez días de agosto, el precio promedio del litro de gasolina en el país alcanzó aproximadamente 1.65 dólares. Esta cifra supera ampliamente los precios observados en países petroleros como Brasil y Venezuela, donde se registraron precios de 1.28 y 0.03 dólares por litro, respectivamente, así como en Estados Unidos, donde el costo promedio fue de 1.15 dólares.
Asimismo, en las regiones petroleras del Medio Oriente, precios por debajo del dólar por litro son comunes, lo que evidencia que el costo del combustible en México está en niveles superiores, incluso sobrepasando algunas economías sin producción petrolera relevante, como Jamaica, Suecia o Mongolia.
El principal factor que eleva el precio final de la gasolina en México es la carga fiscal. El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en conjunto representan casi el 40% del costo total que paga el consumidor en las estaciones de servicio. Actualmente, existe un acuerdo para mantener un precio máximo de 24 pesos por litro de gasolina regular, que incluye el 16% de IVA y un IEPS de 5.60 pesos por litro.
Otro elemento que influye es la dependencia de combustibles importados, ya que no toda la gasolina consumida proviene de la producción nacional de Petróleos Mexicanos (Pemex). Los costos adicionales relacionados con la importación afectan los márgenes de las estaciones de servicio y pueden incrementar el precio al público, generando complicaciones operativas para algunos gasolineros. En contraste, países con mayor capacidad de refinación o menores cargas impositivas pueden ofrecer precios más bajos a sus consumidores.



































































































