
Durante la madrugada del 18 de agosto, un temblor de magnitud 4,0 sacudió Caracas, con epicentro en Catia La Mar, La Guaira, zona que previamente fue afectada por un doble terremoto el pasado 24 de junio. El movimiento sísmico fue registrado a las 3:07 a.m. por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), con una profundidad aproximada de 10 kilómetros. Esta actividad mantuvo en alerta a varias regiones del centro-norte del país, incluyendo Caracas, La Guaira y Miranda.
Tras el doble sismo de junio, considerado de magnitudes 7,2 y 7,5, Funvisis contabilizó alrededor de 1,389 réplicas hasta finales de julio. Aquel evento dejó un saldo oficial de más de 6,400 fallecidos y cerca de 86,000 personas atendidas en centros hospitalarios. La Guaira, donde además se ubica el aeropuerto internacional Simón Bolívar, sufrió graves daños con más de 100 edificaciones colapsadas y la habilitación de múltiples refugios temporales.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, descartó daños derivados del temblor reciente y anunció que las autoridades activaron el Sistema de Protección para monitorear y hacer un seguimiento constante de la situación. Expertos en reducción de riesgos sísmicos, como el ingeniero japonés Kit Miyamoto, han enfatizado que, aunque no se puede predecir con exactitud cuándo ocurrirá un sismo, la prevención y preparación son clave para minimizar impactos.
El Banco Mundial ha estimado en alrededor de 19,600 millones de dólares los daños ocasionados por los terremotos en Venezuela. Las labores de maquinaria pesada y rescate continúan en las zonas afectadas para apoyar la recuperación de las comunidades vulnerables.




































































































