
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) atribuyó el debilitamiento de la economía mexicana en 2026 principalmente a la caída en la inversión privada y el consumo. Según el organismo, la inversión privada ha registrado un retroceso significativo, acumulando seis trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas, situación impulsada por un clima de alta incertidumbre que incluye debilidades en el estado de derecho, problemas de inseguridad y la reciente ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Durante el primer trimestre de 2026, la inversión privada se contrajo 3.5% en términos trimestrales y 4.5% anual, manteniéndose en terreno negativo desde finales de 2024. El CEESP destacó que esta tendencia es preocupante, dado que la inversión privada es fundamental para aumentar el capital productivo del país, impulsar la productividad laboral y favorecer la generación de empleo formal y mejor remunerado.
En contraste, la inversión pública presentó un crecimiento trimestral de 7.9% y anual de 6.7%, recuperándose después de cuatro trimestres con caídas anuales de dos dígitos. Sin embargo, la Secretaría de Hacienda reportó una caída de 15.6% anual en el gasto público en inversión física durante el primer trimestre, y en el periodo enero-abril se observó una disminución de 18.4% en la misma variable.
Respecto al consumo, el CEESP señaló que el consumo privado se redujo 0.8% trimestralmente en el primer trimestre, su primera baja en cinco trimestres, aunque en términos anuales creció 2.4%. El consumo público mostró un crecimiento trimestral de 1.6% y anual de 3.3%, reflejo de un aumento en el gasto corriente del gobierno. Asimismo, cifras oficiales revelaron una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de 0.6% trimestral durante el mismo periodo, con solo un leve avance anual de 0.4%, lo que ha motivado ajustes a la baja en las proyecciones de crecimiento para 2026 tanto del Banco de México, que redujo su estimación del 1.6% al 1.1%, como del sector privado que ajustó su pronóstico promedio al 1.1%.
El CEESP advirtió que, pese a señales iniciales de recuperación en el segundo trimestre, no existen indicios claros de que este repunte se mantenga hacia finales de año, situación que refleja la persistente incertidumbre que limita la inversión, el crecimiento económico y el bienestar de las familias mexicanas.



































































































