
Estados Unidos está instando a México a replicar su política arancelaria contra las importaciones chinas de acero y aluminio. El gobierno estadounidense busca que México implemente tarifas similares a las establecidas bajo la Sección 232, que afectan productos procedentes de fuera de Norteamérica, con la finalidad de conservar el trato preferencial vigente para el acero fabricado dentro de Estados Unidos, México y Canadá, mientras se aplica una barrera común hacia China.
Aunque esta demanda representa un reto considerable, México se muestra dispuesto a considerarla en el contexto de las negociaciones para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), conocidas ahora como USMCA. Los detalles sobre qué productos específicos y qué tasas arancelarias se aplicarían están aún bajo discusión, mientras las autoridades ambicionan concretar un acuerdo marco de aquí a fin de año.
Las conversaciones bilaterales entre ambos países han abordado temas de acero, aluminio, industria automotriz, seguridad económica, trabajo y agricultura. En encuentros recientes, autoridades estadounidenses y mexicanas, como el representante comercial de EE.UU. y el secretario de Economía de México, trataron estos asuntos y planifican continuar las negociaciones en septiembre. México propuso reducir notablemente la compra de acero chino como parte de sus compromisos.
En la actualidad, EE.UU. mantiene aranceles punitivos de hasta 50% sobre acero y aluminio básicos procedentes de China, mientras que México aplica gravámenes por producto que alcanzan hasta 25% en algunos casos, con complementos antidumping. Productores estadunidenses demandan que México y Canadá adopten medidas equivalentes a las de EE.UU., incluso estableciendo reglas que exijan que el acero se fabrique en Norteamérica desde la etapa inicial para ser considerado preferencial, ampliando además el contenido regional requerido en productos.
Este proceso refleja la intención de fortalecer las cadenas productivas dentro de la región y limitar la influencia de productos provenientes de economías consideradas no de mercado, como China, en el mercado norteamericano.



































































































