
Los operadores del mercado de bonos en Estados Unidos enfrentan creciente incertidumbre ante la posible decisión de la Reserva Federal (Fed) de aumentar las tasas de interés esta semana. El reciente aumento en los precios del petróleo, impulsado por la intensificación de tensiones en Medio Oriente, ha reavivado las preocupaciones sobre inflación y ha hecho que los rendimientos de los bonos a largo plazo registren máximos no vistos desde hace años.
Los bonos del Tesoro a 10 años vieron subir sus rendimientos al 4.71%, nivel comparable al registrado a principios de 2025, mientras que los rendimientos a 30 años llegaron al 5.19%, rozando cotas que no se registraban en casi dos décadas. Esta dinámica se debe en parte al alza del crudo Brent por encima de los 100 dólares el barril, ante el temor de que el conflicto con Irán se intensifique.
La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) prevista para el 29 de julio genera una alta especulación pues el presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha dejado de anticipar indicios sobre la política monetaria, creando un ambiente de mayor volatilidad. Los intercambios de swaps reflejan una probabilidad cercana al 37% de un aumento de un cuarto de punto en las tasas esta semana, aunque la mayoría de analistas económicos anticipa que las tasas se mantendrán sin cambios hasta septiembre.
“La narrativa inflacionaria continúa presente y eso está empujando al alza los rendimientos de los bonos”, comentó Charles Tan, director de inversiones en renta fija global de American Century Investments, destacando que la cautela del presidente Warsh ha amplificado la incertidumbre en el mercado. Por otro lado, en la Fed persiste división sobre la urgencia de elevar las tasas, con algunos funcionarios optando por esperar más datos económicos antes de modificar la política actual. A estas preocupaciones se suman las recientes tarifas arancelarias impuestas por Estados Unidos, que podrían reforzar las presiones inflacionarias a corto plazo.
En lo inmediato, el mercado estará atento a una serie de indicadores económicos que se publicarán durante la semana, incluyendo datos de empleo, manufactura y precios, que podrían influir en la decisión del banco central.



































































































