
El objetivo de construir 1.8 millones de viviendas para personas en condiciones de alta marginación durante el sexenio enfrenta un serio desafío debido a la escasez y el alto costo del suelo en México. Expertos en urbanismo y vivienda alertan sobre los riesgos de recurrir a terrenos gubernamentales disponibles que podrían estar ubicados en zonas aisladas o vulnerables, lo que replicaría errores del pasado en la construcción de vivienda social.
El programa Vivienda para el Bienestar, liderado por el gobierno federal, ha avanzado hasta junio con cerca de 604,000 viviendas en proceso, pero la carencia de terrenos aptos para edificar limita su desarrollo en estados clave. Edna Elena Vega Rangel, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), ha señalado que obtener reservas territoriales sigue siendo un desafío en múltiples entidades, ya que dependen de la aportación de terrenos por parte de gobiernos municipales y estatales.
Problemas recientes en el complejo habitacional “Bosques del Río Medio”, en Veracruz, evidencian las consecuencias de construir en áreas con condiciones técnicas deficientes. Allí, daños provocados por intensas lluvias, fallas en servicios públicos y deficiencias en infraestructura han afectado a los residentes, quienes además reportan cortes prolongados de electricidad. Este caso subraya la importancia de evaluar riesgos y garantizar la infraestructura necesaria para evitar vulnerabilidades en los desarrollos habitacionales.
Especialistas insisten en que no basta con la entrega de viviendas a bajo costo, sino que es fundamental planificar desarrollos urbanos integrales que consideren ubicación, servicios, transporte, equipamientos públicos y condiciones de seguridad. Eduardo Rivera Urbina, gerente de Regeneración Urbana y Social de Fundación Hogares, advierte que “la vivienda no debe verse solamente como un producto, sino como un espacio para comunidades que ocuparán esos lugares por décadas”. Por ello, plantean replantear las metas de vivienda y realizar diagnósticos más profundos sobre las verdaderas necesidades, evitando repetir errores que han dejado millones de viviendas deshabitadas en México.



































































































