
El ejército estadounidense ha desplegado una operación secreta para asegurar la salida de petróleo del Golfo Pérsico, utilizando una técnica marítima de contrabando que Irán emplea desde hace años para evitar sanciones. Esta maniobra consiste en transferir crudo de un barco a otro en alta mar, específicamente en dos zonas estratégicas: frente a las costas de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos, y cerca de Sohar, en Omán.
Desde principios de mayo, al menos 116 embarcaciones han participado en estas trasferencias, las cuales se supervisan con el apoyo de drones acuáticos y aéreos, así como helicópteros, para coordinar los convoyes y garantizar que el transporte de energía continúe a pesar del bloqueo impuesto por Irán sobre el estrecho de Ormuz. Debido a que entre el 20% del petróleo mundial transita generalmente por esta vía, cualquier interrupción genera un fuerte impacto en los mercados y la inflación global.
Las operaciones, dirigidas por el ejército estadounidense, requieren que los buques apaguen sus transpondedores y reduzcan sus luces para minimizar detección, navegando de manera coordinada para encontrarse con buques superpetroleros preparados para recibir la carga a bordo. Aunque altamente riesgosas por posibles ataques iraníes con misiles o drones, estas transferencias permiten seguir con las exportaciones, especialmente para productores emiratíes y kuwaitíes, que han participado activamente.
Especialistas señalan que esta estrategia, aunque temporal y con limitaciones de volumen respecto al flujo previo al conflicto, refleja un cambio operacional de EE.UU., adoptando métodos de evasión de sanciones que ya utilizaban China, Rusia, Corea del Norte e Irán. La complejidad y el riesgo de estas maniobras subrayan la inestabilidad en la región y la búsqueda de soluciones para mantener operativas las rutas energéticas globales amid tensiones diplomáticas y militares.



































































































