
Durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV recibió un balón oficial del Mundial 2026 firmado por los embajadores de México, Estados Unidos y Canadá, países anfitriones conjuntos del torneo. Este gesto simboliza la unión y la colaboración entre estas naciones en torno a un evento internacional de gran magnitud. La entrega fue realizada por Alberto Barranco Chavarría, embajador mexicano ante la Santa Sede, junto a sus homólogos Brian Burch de EE. UU. y Joyce Napier de Canadá.
El pontífice acogió con agrado el obsequio y destacó que simboliza la posibilidad de mantener objetivos comunes entre países, incluso fuera del ámbito deportivo, resaltando la importancia de la cooperación para promover la paz. “Esto es una muestra de que los países pueden tener objetivos comunes, pueden mantener una integración frente a un acontecimiento importante como es el deporte”, expresó Barranco Chavarría.
La elección de un balón representó el símbolo idóneo para transmitir la idea de una anfitrionía conjunta norteamericana en este Mundial, el primero en la historia organizado por tres países simultáneamente y con la expansión a 48 selecciones participantes. Cada embajador estampó su firma en la parte del balón que porta el emblema nacional de su respectivo país, reforzando la idea de colaboración y unidad.
Este evento refleja un esfuerzo simbólico y real de integración entre México, Estados Unidos y Canadá, que busca trascender el deporte y favorecer el entendimiento mutuo y la paz entre las naciones.



































































































