
La participación de Senegal en el Mundial de fútbol 2026, que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá, coincide con uno de los períodos más significativos de crecimiento económico en la historia reciente del país africano. Con una población aproximada de 19 millones de habitantes, Senegal ha experimentado un desarrollo económico constante en la última década, impulsado por inversiones en infraestructura, telecomunicaciones y comercio. Entre 2014 y 2019, su Producto Interno Bruto (PIB) creció a tasas de entre 5 y 6 por ciento anual.
Tras los efectos de la pandemia, la economía senegalesa retomó su impulso con un aumento del PIB de 6.5% en 2021, seguido por crecimientos del 3.9% en 2022 y del 4.3% en 2023. Este avance ha hecho que el tamaño de la economía actual supere en más de cuatro veces el registro de hace 24 años, cuando Senegal sorprendió al mundo al vencer a Francia en el Mundial de 2002, con un PIB entonces cercano a 7 mil millones de dólares y hoy superior a los 32 mil millones.
Un factor clave en la aceleración económica es el inicio en 2024 de la producción de gas natural y petróleo, recursos que atraen inversiones extranjeras y consolidan las perspectivas de crecimiento futuro. Además, la inflación ha bajado del 5.9% registrado en 2023 a un 0.8% en 2024, cifra entre las más bajas en África, apoyada por la estabilidad monetaria derivada del uso del franco CFA, moneda común a ocho países de África Occidental y anclada al euro mediante un tipo de cambio fijo.
No obstante, Senegal enfrenta retos como el desempleo juvenil, la desigualdad entre áreas urbanas y rurales, y la necesidad de ampliar la oferta de empleo formal. Organismos internacionales destacan el potencial económico de Senegal por su riqueza energética, estabilidad institucional y ubicación estratégica para el comercio en la región, lo que contribuye a que su economía sea una de las más prometedoras del continente africano.



































































































