
Un reciente estudio del Urban Institute revela que los apostadores deportivos que juegan en línea enfrentan mayores dificultades financieras en comparación con quienes apuestan presencialmente en casinos o hipódromos. La investigación, que encuestó a más de 320 apostadores, encontró que los jugadores en plataformas digitales realizan apuestas más frecuentes y arriesgadas, gastan más dinero anualizado y poseen un comportamiento financiero menos saludable.
De acuerdo con el informe, los apostadores en línea tienen 15 veces más probabilidades de reportar haber omitido el pago de alguna factura en el último año y el doble de probabilidades de afirmar que ahorraron menos dinero que si no hubieran apostado. Por su parte, quienes apuestan de modo presencial muestran una menor incidencia en estos indicadores.
Entre los datos más destacados se señala que el 7% de los apostadores digitales apuesta diariamente, frente a un 0% entre los presenciales. Además, el 28% de los primeros lo hace semanalmente y un 23% mensualmente. A pesar de que más del 67% de todos los apostadores afirman apostar con la expectativa de ganar dinero, estudios previos indican que la mayoría de las personas pierde una media de 7.5 centavos por cada dólar apostado.
Este fenómeno preocupa a legisladores en Estados Unidos, quienes han comenzado a impulsar regulaciones más estrictas para proteger a los usuarios y limitar riesgos asociados con el juego en línea. Entre las propuestas consideradas están restricciones para mercados de predicción, elevación de la edad mínima para apostar y límites en montos apostados, así como la prohibición de ciertas modalidades como las apuestas en vivo o microapuestas.



































































































