
El tratamiento médico requiere un abordaje complejo que incluye diagnóstico, pruebas, decisiones terapéuticas y seguimiento del paciente. Recientes avances en inteligencia artificial (IA) conversacional están demostrando un rendimiento comparable al de profesionales médicos en entornos simulados para algunas de estas etapas. Dos estudios publicados en la revista Nature presentan modelos de IA médica autónomos que pueden asistir en la gestión clínica, desde el diagnóstico hasta la planificación de tratamientos y el monitoreo de evolución, con niveles de efectividad al menos equiparables a los de médicos humanos.
Uno de los modelos evaluados es MIRA (Medical Intelligence for Reasoning and Action), que analiza historias clínicas electrónicas de forma aislada para emitir diagnósticos y recomendaciones terapéuticas. Basado en datos reales de más de 500 casos atendidos en servicios de urgencias, MIRA logró una precisión diagnóstica promedio del 87.8%, superior al 78.1% alcanzado por un panel de seis médicos de distintas especialidades. Este sistema se comunica mediante chat simulando una interacción con el paciente y puede solicitar pruebas, interpretar resultados y diseñar planes de tratamiento, incluyendo prescripción y hospitalización.
El segundo modelo, llamado AMIE, utiliza un gran modelo de lenguaje optimizado para realizar razonamiento clínico continuo a través de múltiples consultas. AMIE analiza información del paciente y ajusta sus decisiones conforme a guías clínicas y formularios actualizados. En pruebas virtuales, sus resultados fueron comparables a 21 facultativos en atención primaria en más de 100 casos con seguimiento, superándolos en precisión y adherencia a protocolos. Además, AMIE mostró mejor desempeño en casos complejos al evaluar tratamientos farmacológicos.
Si bien ambos modelos evidencian un gran potencial para colaborar con médicos y aliviar cargas en sistemas de salud, los autores insisten en que estas tecnologías aún no están listas para su uso clínico real. Apuntan a la necesidad de investigaciones adicionales, estudios prospectivos con supervisión ética y desarrollos para garantizar su seguridad y eficacia. Estos avances abren la puerta a herramientas conversacionales de IA como apoyo en la práctica médica y el manejo de enfermedades.



































































































