
Bank of America ha señalado que encontrar monedas emergentes infravaloradas se está volviendo más complejo, debido principalmente a un incremento en la demanda generada por estrategias de carry trade, que buscan rendimiento a través del diferencial de tasas. Este fenómeno ha elevado las valoraciones de estas divisas, lo que limita las oportunidades atractivas para inversionistas.
Además, los analistas indican que la sensibilidad de las monedas emergentes frente al dólar estadounidense y al precio del petróleo ha disminuido en comparación con inicios de año. Según las estimaciones del banco, la reacción ante el índice DXY ha vuelto a niveles similares a enero de 2024, mientras que la correlación con el precio del petróleo está cerca de los registros de 2025. Bank of America interpreta esto como un indicio de mayor exposición a carry, donde “los inversionistas se han enfocado en el rendimiento disponible en esta clase de activos, impulsando el precio de las monedas con mayores retornos y reduciendo su margen de valoración”.
Dentro de las divisas emergentes, la rupia india se destaca como la que ofrece mejor valor ajustado por carry, al estar relativamente barata frente a su rendimiento esperado. En cambio, monedas como el ringgit malasio, el baht tailandés y el séquel israelí presentan valoraciones elevadas con rendimientos moderados, disminuyendo su atractivo. En América Latina, el peso colombiano es señalado como la moneda más sobrevalorada a pesar de su carry excepcional, mientras que el real brasileño podría representar una mejor opción para los inversionistas.
Por otro lado, el real brasileño muestra señales favorables respaldadas por datos recientes: la inflación de la primera quincena de julio fue menor a lo esperado, con un aumento mensual de 0,06%, y la inflación anual se redujo a 4,52%. A ello se suman mejoras en las cuentas externas, con una reducción del déficit en cuenta corriente y un aumento en la inversión extranjera directa, lo que podría fortalecer la confianza en el real. Bank of America prevé que estos factores aumentarán las expectativas de una continuada flexibilización del ciclo económico en Brasil.



































































































