
La FIFA ha reafirmado su compromiso con el plan de privatizar parte de la Copa Mundial, pese a la creciente oposición de varias confederaciones regionales. El organismo internacional rechazó las acusaciones de estar “vendiendo el fútbol” y aseguró que la propuesta busca únicamente fortalecer las oportunidades comerciales para sus miembros sin afectar la esencia del deporte.
En un comunicado, la FIFA explicó que el proceso de consulta sobre la propuesta “FIFA Forward Enterprise (FFE)” se ha visto afectado por reportes erróneos en medios, subrayando que cada una de las 211 federaciones afiliadas tendrá la oportunidad de votar basándose en información verificada. Además, cuestionó que ninguna confederación, como UEFA, Concacaf o AFC, pueda representar a todas las federaciones miembros.
La polémica se intensificó luego de que la Confederación Asiática de Fútbol manifestara su rechazo a la iniciativa, sumándose a la postura de UEFA y Concacaf. Estas últimas habían expresado sus reservas por el corto plazo para aprobar el plan y por la necesidad de capital privado, especialmente tras el éxito financiero de la Copa Mundial más reciente.
El proyecto contempla la venta de una participación minoritaria del 20 % en una nueva filial valorada en 20,000 millones de dólares, con un financiamiento aproximado de 4,200 millones para el año 2026. La firma Thrive Capital, vinculada a Joshua Kushner, será el principal inversor, mientras que JPMorgan actúa como asesor financiero. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, es el promotor de esta iniciativa, que será sometida a votación de las federaciones miembros antes del 19 de septiembre, con incentivos económicos para quienes la aprueben. En contraste, opositores como Carlos Cordeiro, exasesor senior de la FIFA, han renunciado y manifestado públicamente su desacuerdo, calificando el plan como un “mal negocio para el fútbol”.



































































































