
Después de décadas siendo un referente en la industria automotriz, Morelos se prepara para una transformación industrial profunda tras el cierre de la emblemática planta de Nissan en CIVAC, Jiutepec. Este establecimiento, que representó durante casi 60 años un motor económico vital para la región, ha dejado un vacío que ahora comienza a llenarse con la llegada de la farmacéutica india Camber-Amarox.
La compañía, parte del conglomerado Hetero Labs, ha inaugurado en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca la primera fase de su planta con una inversión aproximada de 50 millones de dólares. Este proyecto pretende generar entre 250 y 300 empleos directos, además de más de mil empleos indirectos, y centrará su producción en medicamentos para enfermedades como cáncer, diabetes, VIH y afecciones cardiovasculares.
Aunque la escala económica de esta nueva apuesta no equipara la magnitud que Nissan tuvo en la entidad, la instalación farmacéutica señala un cambio en el perfil industrial de Morelos, que ahora diversifica su base productiva hacia sectores con mayor valor tecnológico y demanda creciente, como la industria farmacéutica y biotecnológica.
Esta estrategia coincide con un esfuerzo más amplio del gobierno mexicano para fortalecer la producción nacional de medicamentos, reducir la dependencia de importaciones y posicionar al país como un polo regional en manufactura de salud. Recientemente, se anunciaron inversiones por más de 21,000 millones de pesos en proyectos relacionados con medicamentos, biofármacos e insumos médicos, que buscan construir cadenas de suministro más resilientes.
El cierre de Nissan en Morelos responde a una reconfiguración global de la compañía, que concentrará su producción en Aguascalientes. A pesar de este cambio, la transición industrial de Morelos abre una nueva etapa enfocada en sectores estratégicos para mantener su relevancia económica en México.



































































































