
Diego Girón, jugador de las Águilas Blancas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), decidió disputar la final de la categoría Intermedia de la ONEFA a pesar de la reciente pérdida de su padre, Rubén Girón, quien falleció unas horas antes de la contienda. La convicción de Diego fue rendir homenaje a su progenitor, reconocido por su apoyo incondicional y por inculcarle la pasión por el fútbol americano y el club.
El partido fue una batalla cerrada donde las Águilas Blancas lograron imponerse a los Auténticos Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León por un marcador de 7-6, asegurando así el campeonato. Al concluir el encuentro, Diego posó junto al trofeo y una pequeña foto de su padre, gesto que se viralizó por el emotivo significado.
Diego recordó el fuerte vínculo con Rubén, quien fue su modelo a seguir y lo acompañó durante la pandemia para sus entrenamientos. Según sus palabras: “Le dije a mi mamá y a mis hermanas, que la verdad yo sí quería ir al partido, porque mi papá estaba muy emocionado por la final. Estaba muy ilusionado y les dije que la verdad yo quería ir más que nada por mi papá”. Además, destacó el apoyo recibido de sus compañeros, en especial de Iñaki Mariscal, quien lo alentó a jugar en memoria de su padre.
Ahora, Diego enfrenta el desafío de continuar sus estudios en la Escuela Superior de Administración y Comercio, además de prepararse para disputar su segunda temporada en la categoría Intermedia. Su objetivo es claro: ascender a la Liga Mayor y cumplir el sueño que compartía con su padre. La experiencia vivida reforzó su compromiso con el equipo y la pasión familiar por las Águilas Blancas, cuyo cariño por la afición reconoció como un factor importante para alcanzar la victoria.



































































































